La familia Carabajal constituye un puntal del folklore no sólo santiagueño, sino también argentino. Por supuesto que en el folklore de Santiago hay muchas familias que han sido determinantes en uno de los estilos de música más importantes de la Argentina: ahí están los hermanos Díaz (Benicio,el Soco y Julián el Cachilo, que iniciaron a Yupanqui en la chacarera), los hermanos Ábalos, los hermanos Simón, los hermanos Juárez, los hermanos Toledo, etc.
Todos son importantísimos, pero si tuvieramos que contar todo, no acabaríamos nunca.
Además, a nosotros nos toca contar lo que conocemos, o sea, los Carabajal. Ellos son especiales porque ya completan varias generaciones dando grandes músicos a su folklore.
EL ORIGEN
Según contaba Don Carlos, sus abuelos paternos venían de más al sur de Santiago: su abuelo, uruguayo, se llamaba Luciano Orellana, y su abuela, Manuela Carabajal. Al casarse, hicieron un curioso acuerdo: sus hijos, según fueran llegando, se apellidarían sucesivamente Orellana y Carabajal. Así, al padre de Carlos le tocó apellidarse Carabajal. Se llamaba Francisco Rosario Carabajal, de oficio cestero, y de afición, músico. Tocaba muchos instrumentos: guitarra, violín, mandolín, armónica, etc. Era autodidacta, y, como decía su hijo Enrique, ya fallecido, era músico " de conjuntito", y andaba de aquí para allá tocando para fiestas o en carnaval. En uno de estos viajes pasó por un pueblo llamado Clodomira, y allí conoció a María Luisa, que tendría por aquel entonces unos quince años.